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Mi abuelo también era vegetariano

Recuerdo con cariño las machacantes indicaciones que mi abuelo y mi madre recurrentemente recitaban en las comidas ¡Comé despacio y masticá bien la comida, porque la digestión empieza en la boca! y que intentaban calmar mi ansiedad infantil.

Abuelo vegetariano

Reunión de naturistas y vegetarianos en la Asociación Argentina de Esperanto, sobre la derecha. Angel Corral (mi abuelo) al lado, la Sra. Clara de Hess. (Año aprox. 1969)

También recuerdo a los amigos del barrio que se burlaban porque comía tanta verdura y el fastidio que me provocaba no poder comer chicles y tomar Gaseosa Cola como todos los chicos ,porque mi madre decía que eran perjudiciales para la salud. Hoy se los agradezco porque comprendí la sabiduría que encerraban dichas recomendaciones.

Mi abuelo, Angel Corral, pertenecía a una época donde las ideas pacifistas e internacionalistas ,que traían los primeros inmigrantes del siglo xx, lo vincularon al anarquismo pacifista, al esperantismo (idioma que pretendía imponerse internacionalmente) y al vegetarianismo. Desde los treinta años fue vegetariano y miembro de la Asociación Naturista de Buenos Aires, disuelta actualmente. Ésta última fue la primera institución del país que divulgó los principios naturistas y vegetarianos, lamentablemente desapareció, muchos todavía la recuerdan con cariño y nostalgia, como yo, que alguna vez de niño acompañé a mi abuelo, hoy después de muchos años de soledad, me alegro por haber encontrado una nueva organización que lucha por una forma de vida más natural. Nunca he podido olvidar las palabras de mi abuelo, que siempre recomendaba ser vegetariano, ponía especial atención en la alimentación libre de agentes químicos, y pronosticaba que si esto no se modificaba, en algún momento no habría alimentos naturales para consumo, creo que se está cumpliendo su predicción, en aquel momento parecía una exageración, en fin, agradezco al destino haber tenido un abuelo así.

Muchos médicos critican el régimen vegetariano considerándolo incompleto y que entre las posibles consecuencias del mismo se encuentran la anemia por falta de glóbulos rojos, la incapacidad de poder proporcionar los aminoácidos que componen las proteínas, etc. El ejemplo de vida de mi abuelo llevando una vida llena de vitalidad y realizaciones, sin ningún problema grave de salud, me permiten sembrar un manto de duda ante las pomposas argumentaciones en contra del vegetarianismo que muchos esgrimen escudándose en una postura científica. Si no fuera por una hernia inguinal que le dificultaba la locomoción seguramente hubiera vivido mucho más que los noventa y seis años de su existencia llena de vitalidad y trabajando hasta pocos años antes de su muerte.
Evidentemente la alimentación vegetariana no provocó en él los trastornos degenerativos ni la debilidad que los médicos aseguran que se produce con este régimen de vida.

En lugar de realizar sus descabellados experimentos en los pobres animales que caen en sus manos para fundamentar sus suposiciones, deberían observar la vida de los hombres y encontrarán que la vida actual, cada vez más alejada de la naturaleza, provoca una espiral interminable de síntomas morbosos y nuevas enfermedades, que solo se detendrá cuando el desarrollo tecnológico y científico esté al servicio de la humanidad.

Rafael Fortugno
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