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Siguiendo la no-violencia de Jesús

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Mi nombre es John Dear y soy sacerdote católico, pacifista, escritor y vegetariano. He viajado por el mundo promoviendo la paz y la no-violencia y he servido como director ejecutivo de Fellowship of Reconciliation (Asociación de la Reconciliación), la mayor y más antigua organización pacifista de fe de los Estados Unidos. Me gustaría reflexionar contigo acerca del Cristianismo y del vegetarianismo.
Cuando miro el mundo actual, veo una cultura adicta a la violencia. Mientras estoy escribiendo, hay más de 30 guerras en marcha. Hay más de 1 millón de personas sufriendo malnutrición y sus efectos. Hay más de 2 millones de personas sin acceso a agua potable, apenas sobreviviendo en absoluta pobreza. Según Naciones Unidas, alrededor de 60000 personas, la mayoría mujeres y niños, mueren diariamente de inanición y de enfermedades relacionadas con el hambre. Aquí, en USA, vemos ejecuciones, aumento de gente sin hogar e injusticias de todo tipo, incluyendo racismo y sexismo. Y sólo en USA, matamos más de 9 millones de animales terrestres cada año degollándolos, a veces mientras aún están conscientes. También matamos más de 15000 millones de animales marinos, generalmente por asfixia, descompresión, o aplastados, cada año.
Yo estoy de acuerdo con Mahatma Gandhi, Dorothy Day del movimiento Catholic Worker, y con el reverendo Dr. Martin Luther King Jr., en que el único camino para salir de esta cultura de violencia es a través de la antigua sabiduría de la no-violencia. Recuerdo que el Dr. King dijo la noche antes de su asesinato: “La elección que tenemos delante de nosotros no es mucha violencia o no-violencia; es no-violencia o no-existencia.”
La no-violencia empieza con la visión clara de que todo tipo de vida es sagrado, que todos los seres humanos son hijos del dios de paz, y que como hijos de Dios, tenemos ciertas obligaciones. Por supuesto, no debemos robar ni matar a otro ser humano, estar en guerra, construir armas nucleares, o permanecer indiferentes mientras millones de seres humanos mueren de hambre cada año. La no-violencia nos invita también a reconsiderar el modo en que tratamos a los animales en nuestra sociedad. Mientras nos opongamos a la violencia, la injusticia, la guerra, y practiquemos la no-violencia, buscando la paz y luchando para que haya justicia para los pobres, estamos también en el camino de romper la barrera del especismo, extendiendo nuestras creencias en la compasión cristiana hacia el reino animal, adoptando una dieta vegetariana, entre otras cosas.
Cuando miro al mundo y reflexiono acerca de esta urgente cuestión de violencia y no-violencia, me fijo, como cristiano, en Jesús. Gandhi dijo que Jesús fue el mayor practicante de la no-violencia conocido en la historia. Si sabemos algo sobre Jesús, es que rechazó y sufrió violencia y practicó la no-violencia. Cuando los soldados lo apresaron para torturarlo y ejecutarlo, otra víctima de la pena de muerte, sus últimas palabras hacia sus amigos fueron, “Guardad la espada”. Después de su ejecución, Dios resucitó y volvió con sus amigos con saludos de paz, invitándolos a seguirle en el reino de paz y justicia de Dios. Él nos invita a seguirle también.
Desde 1982, he estado intentando escuchar seriamente la llamada de Jesús de la no-violencia. He organizado manifestaciones, siendo arrestado por actos de desobediencia civil, y he hablado en público cada vez que he tenido oportunidad, en libros y artículos, desde auditorios de institutos y ciudades de interior hasta púlpitos, cruzando el país, acerca de la no-violencia cristiana. También he viajado a zonas de guerra del Este medio, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Haití, Irlanda del Norte e Irak, para aprender de ellas y hablar contra las injusticias que ocasionan sobre tanta gente.
Cuando empecé mi viaje de pacificación cristiana hace 20 años, leí muchos libros sobre Mahatma Gandhi, el gran maestro de la paz y líder del movimiento revolucionario de no-violencia. Gandhi fue un buscador de la integridad personal y espiritual. El había vivido y trabajado por la justicia en el sur de Africa, y luchó sin violencia por la independencia de la India. Pasaba dos horas diarias meditando y rezando. Se dedicó a vivir simplemente, diciendo la verdad y practicando la noviolencia. Rehusó comer carne, declarando que “la vida de un cordero no es menos valiosa que la de un ser humano.”
Yo me inspiré en Gandhi para profesar un voto de no-violencia, como él hizo, así podría tomar este compromiso espiritual seriamente para el resto de mi vida. Y en 1982, me hice vegetariano. Siento que Gandhi y su ejemplo me han ayudado a ser un mejor seguidor de Jesús, a andar por el camino de la no-violencia, y a llegar a tener una mayor integridad como ser humano.

 

El vegetarianismo como vía para ayudar a terminar con el hambre en el mundo

Cuando estuve estudiando a Gandhi, leí un poderoso libro de Frances Moore Lappé llamado Diet for a Small Planet (Dieta para un pequeño planeta). Lappé argüía que podríamos ayudar a acabar con el hambre del mundo redistribuyendo nuestra riqueza y recursos con la gente pobre del mundo, recortando gastos militares, y siendo vegetarianos. Ella hacía hincapié en que, y cada vez más, el grano de todo el mundo, incluso el de los pueblos malnutridos, es cultivado y dado a animales que serán destinados a producir leche o huevos y más tarde matados, o bien serán criados sólo para comer su carne. En ambos casos, los productos animales son consumidos por la gente del desarrollado “Primer” mundo y por los pocos ricos de los países en desarrollo, en vez de por la población que muere de hambre.
Hace diez años, China era exportadora de grano y parecía que podría continuar exportando grano. Pero en cambio, como consecuencia directa del incremento de consumo de productos animales, principalmente cerdos, China es ahora uno de los máximos importadores de grano. El efecto práctico en la población sólo está empezando a sentirse en China. De acuerdo con grupos como el Instituto Worldwatch, todos los países en desarrollo que cuentan con agricultura para alimentar animales para consumo experimentarán similares consecuencias, y el incremento dará como resultado hambre y miseria.
Es profundamente descorazonador recordar que durante la hambruna en Etiopía a mediados de los años 80, y en Somalia cerca de los 90, estos países continuaban exportando grano a Europa para alimentar sus vacas, cerdos y pollos para que la gente del “Primer mundo” pudiera comer carne. Del mismo modo, mientras la gente sufría y moría en América central y del sur, estos países embarcaban su grano a USA para alimentar nuestros cerdos, vacas y pollos que satisfacían nuestro deseo de carne, leche y huevos.
Frances Moore Lappé argumenta justamente que deberíamos trabajar para eliminar el hambre y proteger el medio ambiente, y que un importante paso que cada uno puede dar es hacerse vegetariano. Para mí, trabajar para acabar con el hambre, la guerra y la no-violencia es una moral básica y éticamente un deber para cada uno. Además, para mí, como cristiano, esto es básico para mi religión y una obligación espiritual -un mandamiento requerido por Dios. Frances Moore Lappé me ayudó a encontrar la conexión entre justicia, solidaridad y una vida de no-violencia, y a convertirme en vegetariano rápidamente. Desearía que otros también lo hicieran, y que podamos dar otro paso hacia un mundo no violento, mucho más justo.
La visión bíblica de la compasión y la no-violencia
Hay otras buenas razones para hacerse vegetariano y me gustaría repasar algunas de ellas, incluyendo el testimonio de las escrituras, una reverencia básica y de compasión hacia las criaturas de Dios, responsable de la Tierra, y respecto de la salud propia de cada uno.
En el mundo inicial e ideal de Dios, representado en el libro del Génesis por el jardín del Edén, no había sufrimiento ni explotación, ni violencia en absoluto. Las personas y los animales eran vegetarianos, como leemos en el primer capítulo del Génesis: “Dios dijo ‘Mirad, os he dado cada planta con su semilla de todas las que hay sobre la faz de la Tierra, y cada árbol con semilla en su fruto; vosotros las tenéis para comer'” (1:29). Inmediatamente después de crear este mundo bello, no violento, sin explotación, Dios lo describe como “muy bueno”. Esta es la única vez en la narración en la que Dios dice “muy bueno” en vez de meramente “bueno” -y esto inmediatamente después del mandamiento de Dios de mirar hacia el vegetarianismo.
Pero después de la expulsión del paraíso, la gente hizo guerras, tomó a otros como esclavos, comió carne y cometió todas las atrocidades imaginables. Dios permitió a los humanos comer carne. Los eruditos argumentan que dentro del contexto de la historia, fue solo un permiso temporal, basado en la violencia y pecaminosidad humanas: Dios nos hace libres y nos permite la libertad de rechazarle a El y a su camino de no-violencia, pero Dios intentó ayudarnos para que llegáramos a ser menos violentos mediante los mandamientos de las leyes de Dios. En el sistema del Mosaico legal, hay más de 150 leyes acerca de comer carne, pero la visión del Edén es aún el ideal y la meta. De hecho, Leviticus prohibe estrictamente la comida con grasa o sangre, y muchos argumentan que la ley de Moisés prohibe comer carne por completo, ya que es imposible quitar la sangre por completo de la carne.
El mejor ejemplo de un vegetariano en la Biblia es Daniel, el resistente no violento que rehusó mancharse comiendo la carne de su rey. De hecho, él y tres amigos tuvieron mejor salud que cualquiera aunque su dieta fuera vegetariana. También llegaron a ser 10 veces más listos, y “Dios los recompensó con conocimientos y destreza en todos los saberes y sensatez.” A través de las maravillosas historias que siguen escucharemos a gente que permanece fiel a Dios, rechazando asociarse a los falsos dioses del emperador y a sus caminos injustos, y que practica siempre la no-violencia. Y esta maravillosa historia comienza con la aprobación divina del vegetarianismo.
El libro del profeta Isaías proclama la visión de un reino pacífico, un nuevo reino de Dios donde todos usarán sus espadas como arados, rehusarán practicar la guerra, disfrutarán de su vid y su higuera, y no volverán a tener miedo. Muchos pasajes condenan el consumo de carne y prevén un día en el que humanos y animales adoptarán una dieta vegetariana, donde “el lobo vivirá con el cordero y el leopardo dormirá con el chico… Ellos no practicarán la violencia, ni se dañarán, en toda mi montaña sagrada” (Is.11:6-9). Por supuesto, el pacto de Dios es siempre con “toda la carne” animal y humana, y en conclusión de Isaías, Dios equipara matar animales con asesinar personas y anuncia el nacimiento de un nuevo día de paz.
De acuerdo con el profeta Hosea, Dios dice, “Haré un pacto en nombre de Israel con las bestias salvajes, las aves del aire, y las cosas que se arrastran por el suelo, y romperé todo arco y espada y arma de guerra y las barreré de la tierra, para que todas las criaturas vivientes puedan descansar sin pasar miedo.”
Todas estas bellas visiones de los profetas alcanzan su realización, de acuerdo con el cristianismo, en la vida de Jesús. Jesús es “el nuevo Adán”, que nos devuelve el Jardín del Edén totalmente pacífico. Él es “el Príncipe de la Paz”, quien nos introduce en la visión de Dios de no-violencia, piedad y justicia. Jesús pasó su vida curando a los heridos, liberando a los oprimidos, pidiendo justicia, practicando la no-violencia, y enfrentándose a las estructuras de la opresión para dar la vuelta a las tablas de la injusticia. Cuando tenía 33 años, por decisión de la s autoridades fue ejecutado.
Lo que yo considero que significa ser cristiano hoy en día, se refleja en la radical vida de no-violencia de Jesús. Yo creo que hoy Jesús estaría al lado de los hambrientos, de los sin hogar, de los refugiados, y de los niños de todo el mundo que continúan aplastados por la codicia del primer mundo y de los que crean las guerras. Si Jesús viviera en nuestra cultura de violencia, haría todo lo posible para enfrentarse a las estructuras de muerte y haría un llamamiento hacia una nueva cultura de paz y vida. El cambiaría cada aspecto de nuestras vidas, buscando la integridad total física, espiritual, emocional y ética, hasta llegar a ser personas no violentas, hijos del Dios de paz. El sacerdote anglicano, teólogo y profesor en Oxford, el reverendo Dr. Andrew Linzey sugiere que seguir a Cristo significa repartir nuestras riquezas con los más oprimidos. En su libro Animal Theology, dice que no hay seres más oprimidos que los animales que son tratados tan mal en las granjas industriales. En conclusión, yo pienso que, como cristianos, debemos estar del lado de la gente pobre y oprimida del mundo, y de los animales.
De hecho, los evangelios hacen muchas referencias favorables hacia los animales y revelan que Jesús tenía una gran reverencia hacia los animales y la naturaleza. Como Lewis Regenstein señala en su libro Replenish the Earth: A History of Organized Religions’ Treatment of Animals and Nature, Jesús llama a sus seguidores “corderos”. Compara su preocupación por Jerusalem con el cuidado de una gallina con sus pollitos. A él le gusta compararse con animales, tales como corderos o palomas, por su inocencia y mansedumbre. “Contemplad las aves del aire”, dice Jesús, “ellos no siembran, no cosechan, no se recogen en graneros, su padre celestial las alimenta” (Mt.6:26). ¿No venden cinco gorriones por dos peniques?” Jesús respondió: “Y ninguno de ellos es olvidado por Dios” (Lk.12:6).
De hecho en el evangelio según San Juan, Jesús se describe a sí mismo como un “Dios pastor” y señala que un buen pastor dedica su vida a su rebaño de ovejas. ¿Sería osado concluir que Jesús tiene el último acto de compasión y amor, el morir no violentamente, incluso para proteger a los animales?
Jesús engloba la no-violencia y la compasión. Nosotros estamos llamados a seguir sus nobles pasos. Aún nos hemos acercado poco a él. Pienso como San Francisco de Asís, que caminó entre la pobreza, predicó la paz, y en general, amó toda la creación, incluyendo a los animales. “No lastimad a nuestros humildes hermanos, los animales”, dijo, “es nuestro primer deber hacia ellos, pero hacer sólo esto no es suficiente. Tenemos una misión mayor: estar a su servicio siempre que lo requieran. Si hay gente que excluye a cualquier criatura de Dios del refugio de compasión y piedad”, dijo, “esta gente tratará de la misma manera a otras personas.”
El reverendo Dr. Linzey sugiere, como San Francisco, que los seres humanos no deben actuar como la especie dominante, sino como la especie al servicio de las otras. Cristo llegó como un sirviente humilde y nos llamó a amar y servirnos los unos a los otros y a no dañar a nadie. Linzey apunta que los evangelios nos dicen que sirvamos y actuemos con justicia no solo con los pobres y oprimidos, sino con toda la creación, incluyendo a los animales. Así, estaremos más cerca del modo de actuar de Cristo.
Muchos de los primeros cristianos se hicieron vegetarianos, incluyendo Tertulian, el gran defensor de la no-violencia; St. John Chrysostom, el patriarca de Constantinopla; y St. Jerome, doctor de la iglesia y uno de los primeros traductores de la Biblia. El teólogo Clement de Alejandría animó a los cristianos a hacerse vegetarianos, diciendo, “Estáis lejos de ser felices teniendo vuestro cuerpo como un cementerio de animales”.
Está claro que en los tres primeros siglos después de Cristo, un cristiano no podía matar o participar en la guerra. Los cristianos no eran violentos. Algunos eruditos argumentan que la mayoría de los primeros cristianos fueron también vegetarianos y que comer carne no fue oficialmente permitido hasta el cuarto siglo, cuando la Iglesia abarcó Constantine y el imperio romano. Entonces, como cristianos rechazaron la no-violencia de Jesús e idearon la herejía de la así llamada “teoría de la guerra justa”, deliberadamente autorizaron comer carne.
Prescindiendo de estos hechos del pasado, sin embargo, la pregunta que los cristianos debemos hacernos es cómo podemos llegar a ser mejores cristianos y tener más fe en la no-violencia de Jesús. ¿Dónde en nuestras vidas podríamos ser más misericordiosos, más compasivos?. En nuestro tiempo, cristianos alrededor del mundo siguen las leyes de los evangelios para perseguir la paz y la justicia para todas las personas, rechazan la guerra, y practican la no-violencia activa de Jesús. Ellos también rechazan nuestros malos tratos hacia los animales y al resto de la creación. Muchos se están haciendo vegetarianos. En 1966, el periódico del Vaticano escribió por primera vez, “Maltratar animales, y hacerles sufrir sin razón, es un acto de crueldad deplorable condenable desde un punto de vista cristiano.” Otros obispos empezaron a incluir la crueldad hacia los animales como un pecado básico de violencia. En diciembre del 2000, el periódico del Vaticano publicó que el Catecismo Católico dice: “es contrario a la dignidad humana causar sufrimiento o muerte a los animales innecesariamente.” El artículo iba en el camino de la cuestión de por qué los animales son criados y matados para comer.
El teólogo Thomas Berry resume la creciente tendencia entre los cristianos: “El vegetarianismo es el modo de vida al que todos deberíamos llegar para una supervivencia económica, un buen estado físico y una integridad espiritual.” En otras palabras, un camino más por el que los cristianos pueden llegar al reino de noviolencia de Cristo es volviéndose vegetarianos.
Así, cuando nos sentamos a comer, cuando damos gracias y pedimos la bendición de Jesús, nosotros también debemos adherirnos a su vida de compasión y no-violencia manteniendo una dieta vegetariana. Y sabemos que cuando practicamos misericordia a otra persona o a otra criatura de Dios, nosotros también recibimos misericordia y bendición, como Jesús prometió en las escrituras.
La realidad hoy en día para las criaturas de Dios no es ni compasiva ni piadosa. Nuestro trato a los animales es cruel y horrible. Cada año, Estados Unidos cría y mata alrededor de 9 billones de animales terrestres y 15 billones de animales marinos. Las gallinas, que son criadas por sus huevos pasan su vida cebándose en jaulas de redes de alambre no más largas que una hilera de cajones y amontonadas en almacenes con decenas de cientos de otras aves. Las condiciones son tan horrorosas que sus patas a menudo crecen a través y alrededor del alambre. Un tercio de estas aves sufre fracturas de patas en el abarrotado y doloroso camino al matadero, que a menudo supone días sin comida ni agua, soportando extremas condiciones atmosféricas. Un huevo representa 34 horas de sufrimiento para una gallina, sin mencionar el camino al matadero y su muerte. Entre doscientas mil y medio millón de aves macho son asfixiadas hasta su muerte. No son útiles para la industria del huevo y son usados para comer.
Del mismo modo, gallinas, cerdos, pavos, vacas lecheras, terneras, son generalmente criados y alimentados con drogas para hacerlos crecer más rápido, separados de sus familias desde el nacimiento, y mutilados sin anestésicos. A las gallinas se les corta el pico con una cuchilla caliente. Bueyes y cerdos son castrados. Los bueyes tienen los cuernos cortados a ras de la cabeza. A los cerdos se les arrancan los dientes con alicates y se les corta el rabo. Todos sufren la angustia física y mental de vivir en espacios diminutos sin consuelo, no habilitados para ejercer ninguno de sus deseos y necesidades naturales, y sin esperanza de poder escapar. Son transportados sin comida ni agua a una muerte infernal. Las vacas lecheras y otros animales que han estado sin poder andar durante mucho tiempo son arrastrados desde los camiones, rompiéndose muchos huesos en el proceso. Son matados colgándolos boca abajo, desangrándolos hasta la muerte con un corte en la garganta, a menudo despellejados y despedazados mientras aún están conscientes. “Si los mataderos tuvieran paredes de cristal”, como dice Paul McCartney, “todo el mundo sería vegetariano.”
Si estos granjeros, trabajadores de mataderos y camioneros trataran a perros y gatos de este modo, serían indudablemente perseguidos por abuso animal.
Es importante también recordar que la mayoría de los animales criados para comer son como animales “de Frankestein”. Han sido géneticamente manipulados para crecer tan rápidamente que sus corazones, pulmones y miembros a menudo no pueden desarrollarse. Los pollos, por ejemplo, ahora crecen veinte veces más rápido que hace 30 años y son matados antes de los 2 meses de edad. En promedio, las vacas lecheras dan alrededor de cuatro veces más leche de lo natural, y muchas dan de 10 a 13 veces más leche, sus ubres literalmente se arrastran por el suelo. Los pavos han sido seleccionados genéticamente, no pueden emparejarse naturalmente. De hecho, hace unos años, The Washington Post publicó un artículo de agradecimiento acerca de pavos titulado, “Techno-Turkey: Serving up Science for Dinner” (Tecno-pavos: sirviendo ciencia para cenar). Estamos jugando a ser Dr. Frankenstein con criaturas de Dios. Estamos siguiendo nuestra adicción demoníaca a la violencia con nuestra inimaginable crueldad, no sólo hacia los humanos sino también a las criaturas de Dios. Gandhi dijo que se puede juzgar a una sociedad por el modo en que trata a sus animales. Y aún, cada día, causamos dolor, sufrimiento y muerte a millones de animales de Dios.
Tolstoy insistió en que “el vegetarianismo es la cúspide del humanitarianismo.” El vegetarianismo prueba que creemos seriamente en la compasión y la justicia, que somos cuidadosos con nuestros compromisos, diariamente, cada vez que comemos. Estamos recordando nuestra creencia en la piedad, y se lo recordamos a otros. Empezamos a vivir la visión no violenta, aquí y ahora.
A través de los siglos, la especie humana ha evolucionado lentamente en sus conocimientos y respeto de los derechos humanos, incluido el derecho a la vida propia. Es generalmente aceptado que la opresión y explotación de seres humanos a causa de su raza, género, religión, edad o habilidad física, son inaceptables. Como continuamos creciendo en nuestra conciencia moral, aprenderemos a abolir la guerra, las armas nucleares y la violencia. También aprenderemos a proteger la Tierra y a romper la barrera de las especies mientras ampliamos nuestra responsabilidad a todas las criaturas.
Albert Einstein llamó al fanatismo humano contra otras especies una “ilusión óptica de la conciencia.” Nuestro trabajo, dijo, es “liberarnos de esta prisión ampliando nuestro círculo de compasión para abarcar a todas las criaturas vivientes.”
El gran humanitario y teólogo Dr. Albert Schweitzer, en su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz declaró, “La compasión, en la cual todas las éticas deben basarse, sólo puede conseguir su meta completa y profundamente si abarca a todas las criaturas vivientes y no se limita a la humanidad.
Muchos cristianos que convienen en que dañar a un perro o un gato es injusto, no dicen nada acerca de dañar vacas, cerdos, gallinas, peces y otras criaturas. Necesitamos entender que si comemos carne, estamos pagando a gente para que sea cruel con los animales. Por la simple razón de que todos los animales son criaturas queridas por Dios y que Dios las creo con capacidad de sentir dolor y de sufrir, debemos adoptar una dieta vegetariana.

 

El vegetarianismo como vía para proteger la Tierra

Otra razón para hacerse vegetariano es ayudar a proteger el medio ambiente. Los grupos ecologistas más importantes, como Sierra Club, the Union of Concerned Scientist, the Worldwatch Institute y the National Audubon Society están llamando la atención sobre la devastación del medio ambiente debido a la cría de animales para consumo y a la pesca comercial. De hecho, no se puede ser ecologista y carnívoro; es una contradicción.
La dura realidad es que la cría de animales para comer está contaminando y agotando la tierra, el agua y el aire. En USA, se requiere 20 veces más energía para producir una caloría de carne animal que para producir una caloría de alimento vegetal. Malgastamos el 70 por ciento en el ciclo de lo que cultivamos, como soja, maíz, trigo y otros granos, a través de los animales que si comiéramos estos alimentos directamente. Asimismo, más de la mitad del agua de USA se usa para criar animales para consumo, que es la causa de que los carnívoros requieran al menos 14 veces más agua en su dieta que los vegetarianos. Además, la producción intensiva de animales para comer requiere alrededor de 25 veces más tierra que la producción de comida usando recursos vegetales.
Y esto no es todo. No sólo es ineficaz comer animales. Los 9 billones de animales terrestres que criamos para comer en USA excretan 130 veces más que la población entera de Estados Unidos -¡130 veces!- Y no hay sistemas para tratar los residuos de los animales. Esta materia está nadando con bacterias, hormonas, antibióticos y pesticidas. Simplemente es un residuo tóxico, y es la primera fuente de polución del agua en USA.
Mientras tanto, la industria pesquera está arruinando los delicados ecosistemas marinos. La industria pesquera utiliza pesca de arrastre durante millas a lo largo del fondo del océano, destruyendo todo lo que encuentra en su camino. Las empresas de barcos pesqueros de arrastre están vaciando los océanos de vida marina a pasos alarmantes. Trece de las 17 mayores reservas globales están vacías o en seria decadencia. Las otras cuatro están “sobreexplotadas” o “explotadas por completo”. Estos pesqueros de arrastre devuelven al mar el pescado no productivo, a menudo muerto, voluminosos escombros y pérdidas de combustible.
Un anterior criador de ganado llamado Howard Lyman, ahora director ejecutivo de EarthSave International, anima a la gente a hacerse vegetariana, argumentando que, entre otras cosas, comer carne es destruir la valiosa e ireemplazable tierra. Es la persona que fue demandada, junto con Oprah Winfrey, por ganaderos de Texas después de que planteara la posibilidad del mal de las vacas locas -el jurado falló en su favor. Lyman apunta que nuestro suelo destinado para rebosar vida, es ahora un vertedero marrón sin vida. De hecho, el 85 por ciento de la erosión del suelo en este país es debida a la cría de animales para consumo.
Así, que si reutilizas las bolsas de plástico, ahorras usando la ducha, apagas las luces cuando sales de la habitación e intentas ir en bicicleta, en vez de en coche, ¡eso es genial!. Pero para llegar a ser incluso mejores administradores de la Tierra y de la creación de Dios, también necesitamos dar el siguiente paso y hacernos vegetarianos.
Recientemente, pregunté a un joven amigo cristiano por qué se había hecho vegetariano. Dijo que cambió cuando supo de la destrucción del medio ambiente debida a las industrias ganaderas. El no podía tener buena conciencia si seguía comiendo carne sabiendo que estaba contribuyendo a la destrucción del planeta. Iba contra todo lo que él quería a su alrededor en su vida. Dijo: “Estamos destruyendo el ecosistema criando masivamente pollos, vacas y cerdos; envenenando el agua; y haciendo que desciendan rápidamente las reservas forestales -todo para producir carne. Estamos destruyendo ecosistemas completos de los países más pobres. Todo este negocio de la carne es destructivo. Si millones de nosotros nos hiciéramos vegetarianos, reduciríamos la demanda y ayudaríamos a salvar el planeta.”

 

Vegetarianismo como un camino hacia la salud y la totalidad

Otra razón básica para hacerse vegetariano es tener buena salud. Dios nos ha dado nuestros cuerpos como regalos, y necesitamos tratarlos bien, así podemos servir a otros y ser instrumentos de paz de Dios. Hasta hace 15 años, era asumido por la mayoría de médicos que los seres humanos tenían que comer carne para sobrevivir. Ahora mismo, no sólo algunos están de acuerdo en que nuestros cuerpos se desarrollan bien siguiendo una dieta vegetariana, sino que grupos médicos como la American Dietetic Association (ADA) y la American Medical Association (AMA) han concluido en que los vegetarianos tienen normalmente mejor salud. Los vegetarianos tienden a pesar menos y sufren en porcentaje menos infartos, cáncer y apoplejías -los tres grandes asesinos de América-que los carnívoros. La carne está totalmente desprovista de hidratos de carbono y de fibra, los nutrientes necesarios para mantener nuestros cuerpos en buen funcionamiento. Sin embargo, la carne tiene altas dosis de grasas saturadas que bloquean las arterias, y colesterol.
En particular, los únicos dos investigadores que han invertido con éxito las enfermedades del corazón, el mayor asesino de América, incluyen una dieta exclusivamente vegetariana como parte de sus programas de salud, los pacientes llegan a “poner a prueba a su ataque al corazón”, para citar al Dr. Esselstyn, obteniendo su nivel de colesterol más bajo de 150, un nivel que no está documentado después de haber tenido un infarto. El término medio de colesterol de un vegano es de 128. Es también importante que los vegetarianos, de media, pesan entre un 10 y un 30 por ciento menos que los carnívoros, y la gente que sigue el programa del Dr. Ornish pierde una media de 20 libras (10kg aprox.) el primer año -y no los recuperan.
La gente que consume productos animales es un 40 por ciento más propensa a padecer cáncer o a sufrir apoplejías, apendicitis, artritis, diabetes e intoxicación alimentaria. Además, la carne contie ne pesticidas y otros productos químicos que están 14 veces más concentrados que los mismos en los alimentos vegetales. Si queremos vivir saludablemente, en su totalidad, una vida plena, seremos juiciosos si nos hacemos vegetarianos.
El reverendo George Malkmus, un sacerdote baptista de Carolina del Norte argumenta que los cristianos deben ser un ejemplo de buena salud. Qué dice nuestra fe cuando nosotros como cristianos estamos muriendo como consecuencia de nuestra dieta, sufriendo evitables enfermedades en la misma proporción que cualquier otra persona en este país, se pregunta. El piensa que el vegetarianismo, como nos hace más saludables, nos hace mejores herramientas del evangelio. Yo estoy de acuerdo.
Dios nos quiere saludables, para que disfrutemos la vida en su plenitud. El reverendo Robert Schuller, pastor de la Crystal Cathedral y estrella del programa “Hour of Power” recomienda lo que él llama “dieta del jardín del Edén.” Es la dieta que Dios nos dijo en el Paraíso, dice, la dieta deseada para nosotros, que nos ayuda a llevar una vida larga y productiva. Él cita a la superestrella vegetariana del deporte Jack LaLanne como ejemplo de que una dieta basada en cereales, legumbres, frutas y vegetales puede hacernos más vitales.

 

Vegetarianismo como apoyo a los derechos humanos

Otra razón para hacerse vegetariano es respaldar los derechos humanos básicos. Una dieta vegetariana es la única dieta para la gente a la que le importa el sufrimiento de otra gente. Los mataderos son antros de muerte no solo para los animales, sino también para la desafortunada gente que tiene que trabajar en ellos. Los mataderos tienen el mayor porcentaje de heridos, de caídas, de heridos reincidentes y el mayor índice de muertos por accidente por año de todas las industrias del país. De hecho, los trabajadores de los mataderos tienen un porcentaje nueve veces mayor de heridas que los mineros del carbón de Appalachia.
Hace unos pocos años, el Center for Public Integrity, un grupo del Congreso realizó un informe llamado, “safety Last: The Politics of E. Coli and other Food-Borne Killers” (ultima seguridad: la política de E. Coli y otros asesinos que lleva la comida). Este informe apunta que los mataderos están continuamente buscando gente para reemplazar a los trabajadores y que tienen autobuses para llevar a la gente desde México y América Central a los mataderos de Iowa, Minnesota y otros lugares. “Como fácilmente las compañías empaquetadoras de carne seleccionan y transportan inmigrantes a sus plantas del medio oeste”, el reportero dice, “los traicionan y las autoridades de inmigración los devuelven a ellos y a sus familias. Y en un último acto de crueldad y corrupción, las compañías entonces buscan a los afortunados que han escapado del ataque de inmigración para arrendarlos de nuevo en la planta de la muerte.” El mismo punto fue relatado en un libro más reciente llamado Fast Food Nation, por el periodista investigador Eric Schlosser.
¿Deben los cristianos apoyar este trato injusto hacia los trabajadores? Por supuesto que no. Jesús apunta simplemente: “Cualquier cosa por mínima que sea que hagas a los demás, me lo haces a mí” El insiste en que debemos estar del lado de los pobres y los oprimidos -y esto incluye a los indocumentados, los inmigrantes, los refugiados y los obreros-en su lucha por la justicia. Nosotros podemos y debemos retirar nuestro apoyo financiero a esta violenta e injusta industria haciéndonos vegetarianos.

 

Conclusión

Cuando miramos atrás a nuestra más reciente historia, vemos una sorprendente formación de positivos cambios sociales. Mucha gente y en todas partes del siglo XIX no reconocía los básicos derechos humanos de mujeres, niños, americanos nativos, o afro-americanos. La esclavitud humana prosperó en Estados Unidos hasta el final del siglo 19. Hace menos de 100 años que las mujeres no tenían derecho al voto. Los primeros casos de persecución por abuso infantil son de hace menos de 100 años, en este país. En cada caso, la Biblia fue usada para bendecir y defender la injusticia. Pero, gracias a Dios, hemos dado pasos hacia la justicia. Aún, desgraciadamente, continuamos usando las escrituras para defender la violencia y justificar la guerra, las ejecuciones, el abuso animal, y las armas nucleares, como si Dios nos quisiera violentos y asesinos. Estoy convencido de que Dios es un dios de paz y no-violencia y que Jesús quiere que seamos un pueblo de paz y no-violencia.
Hemos recorrido un largo camino en el último siglo, pero aún nos queda mucho por andar. Necesitamos abolir el hambre, la pobreza, la guerra, las armas nucleares, el abuso animal, la pena de muerte, el racismo, el sexismo, y cualquier otra forma de violencia. Yo pienso que en los siglos venideros, la gente de fe y conciencia mirará atrás con asombro y se espantará de que comiéramos carne, permitiésemos la esclavitud, el trato injusto, la guerra, la construcción de enormes arsenales nucleares, y que estemos decididos a destrozar el planeta. Si queremos sobrevivir, como dijo el Dr. King, necesitamos llegar a ser gente sin violencia. Un simple primer paso es adoptar una dieta vegetariana.
“Nada beneficiará tanto a la salud humana e incrementará nuestras oportunidades de supervivencia”, concluyó Albert Einstein, “como la evolución a una dieta vegetariana.”
A pesar de todos los problemas de nuestro tiempo, yo mantengo la esperanza. Cada vez más gente está viendo la sabiduría de la no-violencia, incluyendo la sabiduría del vegetarianismo. Sólo en USA, más de 1 millón de personas adoptan una dieta vegetariana cada año. Como esta tendencia avanza por momentos, esto tendrá unas consecuencias positivas para nuestra salud, nuestro medio ambiente, el bienestar animal, los derechos humanos, y, como consecuencia, para nuestra disposición hacia la compasión y la no-violencia.
“Llegará un tiempo”, dijo Leonardo da Vinci, “donde la gente considerará el asesinato de un animal como ahora consideran el asesinato de un hombre (o mujer)”. “Estoy convencido de que la sociedad verá la crueldad y arrogancia humanas hacia otros animales con el mismo horror e incredulidad con los que ahora miramos las atrocidades cometidas contra seres humanos. Y cuando dejemos de comer carne y nos hagamos vegetarianos, daremos otro paso en el camino de no-violencia de Dios. Seremos bendecidos.
Permitidme concluir con una cita del autor Lewis Regenstein: “Hay obligadas razones morales, espirituales y sagradas para abstenerse de comer carne. La cría, transporte y muerte de animales para consumo conlleva un enorme maltrato y sufrimiento de literalmente millones de criaturas cada año, además del masivo perjuicio al medio ambiente. De hecho, criar ganado es más destructivo para la tierra, el mar y los recursos energéticos que todas las otras actividades humanas combinadas, además también causa enorme daño al medio ambiente, como son el talado de bosques, la destrucción del hábitat de la vida salvaje, y la contaminación de ríos y lagos. El consumo de carne y productos lácteos está unido al alto porcentaje de cáncer, enfermedades de corazón y otras dolencias potencialmente fatales. Además, absteniéndose de comer carne se ayuda a evitar la crueldad con los animales y se promueve la protección al medio ambiente y a la salud de nuestro cuerpo, el “templo del Señor.” Por todas estas razones, una dieta vegetariana es un buen camino para mantener un estilo de vida consistente con el espíritu humano y ecológico de las Escrituras.”
Algunas últimas cuestiones
Después de haber dicho todo esto, estoy seguro de que hay algunas cuestiones flotando en el aire, tales como, “¿Pero, John, Jesús no comió carne?” Algunos eruditos de la Biblia han concluido en decir que Jesús no comió carne. Todos coinciden en que Jesús quería que nosotros practicáramos la compasión completa a través de nuestras vidas. Como hemos visto, el mundo en que vivimos actualmente es un mundo de pobreza, hambre, violencia y destrucción ambiental, y comiendo carne sólo se agrandan estos problemas.
Así que la cuestión real es, ¿qué querría el Jesús no violento que hiciéramos actualmente, en un mundo de creciente violencia? Yo creo que el querría que nosotros hiciéramos todo lo posible para ayudar a acabar con la violencia y construir un mundo sin violencia y de compasión. Esto incluiría hacerse vegetariano.
Otra cuestión, “¿Pero, no permite Dios sacrificios animales?” Las escrituras hebreas están llenas de estipulaciones acerca de cuándo y cómo matar animales, pero no pienso que esto justifique comer animales. La ley Mosaica intentó reducir la violencia. La Biblia está llena de leyes que permiten la guerra, la poligamia, el tráfico de esclavos y otras formas de violencia, pero estas leyes mitigan las prácticas malas que ya estaban ocurriendo. Las leyes de Dios intentaron limitar nuestro egoismo humano, reducir nuestra violencia y acelerar la llegada de un nuevo mundo sin violencia. Cuando llegó Jesús, él insistió en la no-violencia radical y en la compasión. Nos permitió conocer que él prefiere el sacrificio de nuestros propios corazones y vidas por la causa de la justicia y la paz. El es mucho más radical de lo que podemos imaginar.
Como dijo Gandhi, Jesús practica la revolución de la no-violencia por excelencia. Nos revela que Dios es un dios de no-violencia y que quiere que llevemos una vida no violenta. Los evangelios cristianos citando a los profetas, hacen un llamamiento a la paz, y mantienen la visión original del Jardín del Edén. Insisten en que Jesús nos llamó para vivir aquí y ahora en el reino de Dios, un reino de paz sin violencia que incluye la compasión hacia los demás, a todas las criaturas, y a la tierra. El punto, dice Jesús, fue no sacrificio, sino compasión; no-violencia, sino la no-violencia.
En un mundo de violencia masiva y sufrimiento, ¿por qué no dar cualquier paso que nos lleve a ser más compasivos, menos violentos, con más fe en el pacifismo de Cristo? ¿Por qué no hacernos vegetarianos, por el amor a Dios y a todas las criaturas de Dios? Tu salud se beneficiará. El medio ambiente estará mejor. Los animales sufrirán menos. Y tu espiritualidad será más profunda y madura. Las únicas razones para continuar comiendo carne son el egoismo y la glotonería, que no son exactamente ideales cristianos. Podemos mejorarlo todo.
Ha llegado el momento de dar otro paso hacia el camino de no-violencia de Jesús. Ha llegado el momento de ser vegetarianos.

Gracias por escucharme y por reflexionar conmigo acerca de estas cuestiones. Que el Dios de paz nos bendiga y nos ayude a llegar a ser, como Jesús, gente de compasión, paz y no-violencia.

John Dear, S.J.
Sobre el autor:
John Dear, S.J., recibió su Master en Teología de The Berkeley Theological Seminary, ha servido como director ejecutivo de the Fellowship of Reconciliation, la más antigua organización pacifista de fe de los Estados Unidos, y ha impartido teología en la Universidad de Fordham. El autor de más de una docena de libros de disciplina cristiana, Fr. Dear, reside en New York.

PETA (People for the Ethical Treatment of Animals)
501 FRONT STREET
NORFOLK, VA 23510
757-622-7382
Traducido por Asunción Trillo
Grupo de Liberación Animal-SVPAP
gla_valencia@hotmail.com

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