Home / Vegetarianismo / Vegefobia

Vegefobia

vegefobiaVegefobia: aversión obsesiva, rechazo, hostilidad u odio hacia los vegetarianos.

Queremos reivindicar la dignidad de ser vegetarianos. Ser vegetariano no significa solo llevar una dieta alimenticia, sino que va un poco más allá, pues la mayoría de los vegetarianos, lo son por una cuestión ética de respeto hacia la vida en general, la de todos los animales, y/o para colaborar con el cuidado ambiental del planeta, y/o para mantener la salud en equilibrio, entre otras cosas.

Los vegetarianos somos millones en el mundo, hoy aproximadamente un 20% de la población mundial se alimenta vegetarianamente y cada día somos más, no seguimos una moda, no somos terroristas, ni fanáticos, no pertenecemos a una secta ni tampoco sufrimos una patología y no somos extremistas ni terroristas, como algunos nos quieren hacer ver.

Simplemente somos personas que percibimos otro tipo de cosas, como por ejemplo: el sufrimiento de los animales. Somos personas que percibimos que los animales no son cosas, percibimos que son seres que sienten, como nosotros. Además nos hemos dado cuenta de la importante incidencia negativa que tiene para el planeta, lo que se come. La producción de carnes, según la FAO, es la más contaminante que existe, pero además hemos percibido como se mejora la salud con una alimentación a base de vegetales, lo que hoy está ampliamente comprobado por infinidad de estudios científicos que lo aseveran.

Consecuentemente ser vegetarianos es una decisión personal que es tan digna como cualquier otra actitud solidaria con los demás. Por lo tanto anhelamos que la comunidad vegetariana sea respetada y reconocida oficialmente y que tenga los mismos derechos que cualquier persona que habita el suelo Argentino. Los vegetarianos también estamos amparados por la Constitución Nacional.

Queremos terminar definitivamente con la Vegefobia. Muchas veces la gente pretende avergonzarnos y para lograrlo el vegetarianismo es denegado, ignorado, ridiculizado, marginado e incluso difamado y generalmente quienes lo practican son discriminados.

La Vegefobia debe ser reconocida y tipificada oficialmente como una forma de discriminación, tanto por el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación) como así también por la justicia en general.

Queremos dejar en claro que tenemos derecho a alimentarnos de la forma que consideramos correcta, en todos los ámbitos, tanto en comedores, como en el trabajo, en escuelas, en hospitales, en clubes o en cualquier otro ámbito de nuestra sociedad.

Indudablemente también tenemos el derecho a educar a nuestros hijos sin imponerles los productos del matadero, sin derogar nuestras convicciones y sin que la sociedad intente convencerlos que sus madres y padres son personas anormales y/o raros.

Y además tenemos derecho como todos los demás, a obtener información médica adecuada e imparcial.

Vegefobia y algo más…

El Bullying a los vegetarianos

Nos ha llegado un relato estremecedor de un caso de Bullyuing y discriminación por vegetarianismo en una escuela del interior de nuestro país, lo que sido el disparador para escribir este artículo. A continuación transcribimos la carta.

“Estimados editores de la revista El Vegetariano Vegano, les acerco el relato de lo que le pasó a nuestra familia, por si les interesa publicarlo.

Lamentablemente la realidad a veces está muy lejos de lo que tendría que ser…, justamente a nuestro hijo menor y por ende a toda mi familia nos ha tocado vivir muy de cerca la discriminación, solo por ser una familia vegetariana.

En plena globalización del mundo y pese al reconocimiento internacional que tiene el vegetarianismo como forma de vida, el destino nos ha llevado a vivir una situación inesperada y también muy reveladora, somos una familia vegetariana desde hace muchos años, yo hace más de 35 años que lo soy, mi compañera hace más de 30 y nuestros hijos lo son desde la concepción.

Nuestro hijo más pequeño ha sufrido una fuerte discriminación por ser vegetariano, dentro de una “institución educativa”, lo que derivó en el acoso que mundialmente se conoce como Bullying, esto sucedió recientemente, durante los últimos años de primaria y la primera mitad de su primer año de secundaria, justamente en escuelas donde se autoproclaman con principios de solidaridad y ética. No se trató de una acoso de violencia física, sino de algo mucho peor, el acosador, un líder negativo logró que a nuestro hijo se lo excluyera y bloqueara socialmente en forma total, viviendo así, la pesadilla de no ser aceptado en los juegos en los recreos, de ser ignorado, ninguneado y totalmente excluido de su entorno escolar natural, al mismo tiempo que se lo cargaba diciéndole despectivamente “lechuguita”, que era vegetariano, que era raro, etc. etc.

El niño acosador convenció a todos que lo excluyeran y que nadie le hablara. También le hizo dos páginas en facebook, una donde con el nombre de nuestro hijo aparecía la foto de un monstruo y lo denigraba con palabras hirientes y en la otra convocaba a todos a odiarlo, con el título de la pagina, que era “odiando a XX”, entre otras muchas cosas, en fin…, este tipo de acoso es muy perjudicial, y generalmente deja secuelas psicológicas muy graves para quienes sufren este tipo de bullying.

Ni las instituciones involucradas, ni los docentes, ni los directivos, ni los padres del acosador quisieron solucionar la situación al ver la realidad de lo que sucedía, los directivos de la “institución educativa”, luego de comprobarlo a través de la confesión del acosador, solo atinaron a tapar el bullying, mientras que los padres del acosador se negaron a reconocer lo que su hijo hacía. Todo esto con un sarcasmo atroz y desopilante al mismo tiempo, siempre tratando de culpar a la víctima. Lo más increíble es que antes de tomar conocimiento de lo que sucedía, las “autoridades”, siempre acusaban a nuestro hijo de no integrarse y nos recomendaban que lo enviáramos a un psicólogo, cosa que luego de rechazar la sugerencia varias veces y con no poco fastidio, al final hicimos. y que pasó? Luego de varios meses de tratamiento la psicóloga nos comunicó que el problema del niño era que estaba sufriendo Bullying desde hacía tres años… y nos presentó un informe psicológico contundente y lapidario.

Nuestro hijo ha cambiado su personalidad a causa de esto, ya no es el mismo de antes de esta pesadilla y tendrá que hacer varios años de tratamiento, solo porque los responsables no hicieron lo que debían hacer. Tengo que comentar además que el INADI, ante nuestro reclamo, no supo que hacer, porque según nos dijeron, este tipo de discriminación no está tipificado. Sin palabras…

Esto ha sido un golpe fuerte para nuestra familia y hemos decidido, con no poco fastidio, llevar el tema a la justicia, para que ella pueda dirimir y si fuese necesario, establecer fehacientemente lo que ha sucedido y que se expida para poder intentar establecer y generar un contexto donde se haga justicia. Los derechos de los vegetarianos deben ser tomados en cuenta y es necesario que se pueda reconocer legalmente la discriminación que sufren a diario en las escuelas o centros educativos de todos los niveles.

Me despido cordialmente esperando que a la brevedad los vegetarianos podamos gozar de los derechos que nos corresponden. Acompaño esta breve carta con el informe psicológico profesional y con la demanda judicial, para que tengan la fuente original de los hechos. Pido que no se haga público ni el informe profesional ni los datos de la demanda hasta que esto no se autorice judicialmente. Muchas gracias”.

(nota del editor: se han omitido por cuestiones legales, detalles específicos y los nombres de los implicados para salvaguardar la identidad del menor acosado).

Como verán, esta familia ha sufrido tanto que han decidido llevar la cuestión a la justicia, luego de muchas idas y vueltas y de no haber tenido eco en los ámbitos que correspondía, o sea, en la institución educativa y en la familia del acosador.

Este tipo de discriminación generada por la Vegefobia es sufrida por niños y adultos en muchos ámbitos de la vida. En este caso que se relata la, situación es muy grave, ya que se trata de Bullying, algo que deja secuelas muy difíciles de superar.

La falta de información y de precedentes legales sobre esta forma de discriminación hace muy difícil que quienes la sufran puedan defenderse y sean tenidos en cuenta por los estamentos de la justicia en nuestro país, como seguramente le habrá pasado a esta familia vegetariana.

Según legislaciones de muchos países del mundo, hay discriminación siempre que exista un rechazo, despectivo, expreso o tácito, por acción u omisión, del Estado o de cualquier persona contra otra u otras, que el rechazo se dirija contra una característica natural o adquirida del ser humano (edad, sexo, raza, religión, opinión, cultura, idioma, apariencia física, etc.), que la víctima forme parte de un grupo vulnerable de personas discriminadas o “discriminables”, es decir, que tienen características naturales y/o adquiridas que dan lugar al rechazo en determinadas circunstancias históricas, particulares de una sociedad, que no exista una justificación legal para discriminar a esa persona o grupo de personas (acción afirmativa, discriminación informal).

Así en nuestro país se abocó a la tarea de legislar sobre este flagelo que azota a nuestras sociedades modernas, llenas de intolerancia, de violencia y en donde sobra la falta de empatía.

En el año 1988 nuestro Congreso Nacional dicto la Ley N° 23.592, conocida como la Ley Antidriscriminación la que en su norma del art. 1 nos reza; “Quien arbitrariamente impida, obstruya, restrinja o de algún modo menoscabe el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías fundamentales reconocidos en la Constitución nacional, será obligado, a pedido del damnificado, a dejar sin efecto el acto discriminatorio o cesar en su realización y a reparar el daño moral y material ocasionados. A los efectos del presente artículo se considerarán particularmente los actos u omisiones discriminatorios determinados por motivos tales como raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos.”

No debemos olvidar que, la discriminación, es todo acto de separar a una persona de una sociedad o formar grupos de personas a partir de criterios determinados. En su sentido más amplio, la discriminación es una manera de ordenar y clasificar otras entidades. Si hablamos de seres humanos, podemos discriminarlos entre otros criterios por edad, color de piel, estudios, nivel social, conocimientos, riqueza, en el caso de la Vegefobia, por modo de alimentación, etc.

La discriminación, es una forma de violencia, quienes discriminan designan un trato diferencial o inferior a otro en cuanto a los derechos y las consideraciones sociales de las personas, organizaciones y Estados. Los individuos que discriminan tienen una visión distorsionada de la esencia del hombre y se atribuyen a sí mismos características o virtudes que los ubican un escalón más arriba que ciertos grupos. Desde esa “altura” pueden juzgar al resto de los individuos por cualidades que no hacen a la esencia de éstos. Muchas veces este rechazo se manifiesta con miradas odiosas o con la falta de aceptación en lugares públicos, o escuelas, acciones que afectan a la persona rechazada.

Para luchar contra la discriminación el Estado Argentino, tiene varios instrumentos, la Contitucion Nacional, la Ley 23.592 y el INADI.

Según la Constitución Nacional, existe un principio de igualdad, el que está reconocido en el artículo 16 de la Constitución: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: No hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”.
En el año 1988 el Congreso Nacional dicto la Ley N° 23.592, conocida como la Ley Antidiscriminación.

En el año 1995, se sancionó la Ley 24.515 creando el INADI Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, que comenzó sus tareas en 1997. Es un organismo nacional del Estado Argentino que tiene como fin combatir la discriminación en todas sus formas.

Es indudable que los niños en situación escolar que practican el vegetarianismo tienen los mismos derechos que cualquier ciudadano argentino a ser educados en libertad, como claramente se lee en la página web oficial del INADI y a no ser discriminados por su estilo de vida:

“La educación es un derecho humano fundamental e imprescindible para el ejercicio de todos los demás derechos ya que tiene por objeto brindar las herramientas necesarias para desarrollar y fortalecer la formación integral de las personas a lo largo de toda la vida y promover en cada educando/a la capacidad de definir su proyecto de vida.

La escuela representa uno de los principales dispositivos de formación, en donde se encuentran tanto las diferentes formas de vida de una sociedad como los mecanismos de inclusión y exclusión que se desencadenan de las relaciones humanas. Esto genera, para la escuela, el desafío temprano de conciliar lo mismo y lo diferente, el particularismo y el universalismo. Se debe garantizar el derecho de todos/as los/as niños/as a desarrollar su personalidad, sus aptitudes y su capacidad mental y física hasta el máximo de sus posibilidades, en igualdad de condiciones; y a su vez, se debe respetar la nacionalidad de cada alumno/a, creencias religiosas, tradiciones y costumbres, tiempos para el aprendizaje, género, etc.

La educación puede desarrollarse de forma tal que estimule en los/las alumnos/as diferentes formas de relacionarse entre sí. Por lo tanto, el aula puede constituirse en un espacio a partir del cual se creen prejuicios, estereotipos e incluso se promueva la discriminación y la exclusión, o bien, puede ser un ámbito desde el cual se enseñe el igual valor de todas las diferencias personales, que hacen de cada persona un individuo diferente a todos/ as los/las demás y a cada individuo una persona igual a las/los otras/os, con capacidad de enriquecerse de la heterogeneidad de los/as demás. Es el Estado quien define qué tipo de función social debe cumplir la escuela. Asimismo, entendemos que la elección de una política educativa que promueva la existencia de una escuela inclusiva y diversa, o por el contrario, impulse una escuela excluyente tiene su correlato en la concepción de sociedad y modelo de país que todo gobierno imprime, implícita o explícitamente, en el ejercicio de sus funciones”.

Así como la Constitución Nacional y las leyes amparan a diferentes grupos sociales, así el colectivo vegetariano reclama la igualdad en el trato y que se le reconozcan en la práctica los derechos constitucionales que por ley le corresponden.

Por lo antes expuesto, y con el mayor de los respetos, la comunidad vegetariana solicita a las autoridades del Instituto Nacional contra la Discriminación INADI, se instrumenten las herramientas necesarias para que las personas que sufran discriminación por su estilo de vida, puedan asentar la denuncia pertinente en dicha institución, para lo cual solicitamos se capacite a los directivos y personal en general, para poder atender denuncias sobre Vegefobia.

 

A raíz del caso mencionado, se están recolectando firmas para solicitarle al INADI Instituto Nacional contra la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia, tenga a bien reconocer a la Vegefobia como otra forma de discriminación. Para firmar hacer clik en: “Petición al INADI

 

Fuentes: Constitución Nacional Argentina, INADI, Ley 23.592,
Manifiesto del Veggie Pride, Estudio Calabria & Asoc.
Publicado en la revista El Vegetariano Vegano N° 38

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*