
Conferencia realizada en el 4to. Congreso Nacional Vegetariano
Noviembre 2007 – Buenos Aires – Argentina
La ponencia sobre abolicionismo brindada en el 4° Congreso Nacional Vegetariano fue titulada “Derechos de los animales: la visión abolicionista” y está basada en el libro de Gary Francione (Introduction to animal rights: Your child or the dog?) que fue publicado en el año 2001. A continuación les brindo un breve resumen de la misma.
En general un alto porcentaje de las personas estará de acuerdo en que es moralmente incorrecto administrar sufrimiento “innecesario” a los animales no humanos. En esta frase hay una palabra que resulta clave: innecesario. Podemos preguntarnos cuando podemos decir que el uso de un animal es necesario. Ciertamente no es necesario usar sacos de piel o camperas de cuero. Tampoco lo es usar animales no humanos para testear productos de limpieza duplicados o tener una marca más de shampoo o de crema de afeitar.
Puede ser más polémico si hablamos de la comida. El mayor número de animales que utilizamos es para comer – carne, leche, huevos – y otros productos de consumo. Por año se matan más de 10 miles de millones en USA solamente sin contar a los peces. Muchas personas dirán que esto es necesario, pero año a año se comprueba científicamente que consumir productos de origen animal es no solo innecesario, sino malo para la salud.
Existen además serios costos para el medioambiente asociados al consumo de carne. Por cada kilogramo de proteína animal producida los animales consumen 6 kilogramos de proteínas vegetales de granos y forraje en su crianza, por lo que claramente el consumo de carne no es eficiente. Producir un kilo de bife lleva más de 10000 litros agua y un kilo de pollo más de 3500 litros. Por el contrario, sólo lleva 900 litros producir 1 kilo de trigo y 500 litros para 1 kilo de papas. Teniendo en cuenta estos datos está claro el porqué del slogan del congreso vegetariano 2007: Salva el Planeta, Cambia la Dieta. Consideremos además que más del 40% del grano del mundo es usado en alimentar el ganado.
Entonces, habiendo analizado los argumentos anteriores, podemos coincidir en que la única justificación para la muerte y el sufrimiento de miles de millones de animales es disfrutar el “sabor” de la carne y otros productos derivados de animales. Si verdaderamente pensamos que está mal hacer sufrir a los animales, no hay por tanto excusa válida para consumir estos productos aunque nos gusten. Matamos miles de millones de animales por razones que no pueden ser plausiblemente consideradas necesarias, aunque creemos que está mal hacer sufrir a los animales.

Lo que sucede es que con respecto a los animales las personas sufren de esquizofrenia moral. Dicen una cosa y hacen justamente lo opuesto. Por caso, aunque muchos tenemos mascotas que tratamos como miembros de nuestra familia, clavamos nuestros tenedores en otros animales que no son diferentes de nuestras mascotas. Es por esto que para vivir en una sociedad verdaderamente ética necesitamos re-pensar (entre otras cosas) nuestra relación con los animales.
Si los animales no humanos son más que meramente cosas y sus intereses son significativos entonces debemos otorgarles la misma consideración ¿Pero esto qué significa? Otorgarles la misma consideración no es lo mismo que tratarlos en todas las circunstancias como humanos. Por ejemplo, está en los intereses de los humanos ser educados, pero los animales no humanos no parecen tener interés en recibir educación. Por eso no pensamos abrir escuelas obligatorias para animales! Pero sí debemos tratarlos igual en relación a los intereses comunes, como por ejemplo evitar el dolor, cubrir las necesidades emocionales, evitar el sufrimiento o evitar la muerte.
Hoy en día los animales son meramente usados como recursos de otros. Esto los priva de tener igual consideración porque los intereses de los recursos no importan. Si un individuo es considerado un recurso de otra persona entonces todos sus intereses (inclusive los más básicos como seguir viviendo) pueden ser ignorados si con esto se beneficia a su poseedor. Por injusto que esto parezca, este tratamiento se les ha dado también a humanos, cuando eran considerados esclavos de otras personas. Afortunadamente, hoy en día suponemos a todos los humanos como portadores del derecho fundamental de no ser propiedad de otros. Si un interés es protegido por un derecho este debe ser respetado aún si otros se beneficiaran quebrantándolo.
Tratamos a los animales en forma que no consideraríamos moralmente aceptable tratar a ningún humano. Los animales son propiedades de los humanos y sólo tienen el valor que elegimos darles. Es necesario reconocer que los no-humanos son los esclavos de los humanos. Pero, cómo es posible justificar este trato tan diferente? ¿Cuál es la diferencia entre humanos y no humanos? Se han intentado ensayar muchos argumentos en este sentido, pero la única diferencia tangible y objetiva es la especie.
Si reflexionamos sobre esto veremos entonces que se usa a una diferencia como es la especie, como excusa para la explotación. Pero la diferencia de especie no es mejor excusa para la explotación de lo que es la diferencia de raza, de sexo u de orientación sexual. Por lo tanto el especismo es lo mismo que la homofobia, racismo o sexismo. .
Gary Francione postula entonces que si verdaderamente queremos re-pensar la relación entre humanos y no humanos entonces hay un término de suma importancia que en inglés se denomina sentience y hace referencia a la capacidad de sentir de un individuo. En base a esto la pregunta que debemos hacernos no es si los animales pueden razonar o pueden hablar o pueden pensar, sino que debemos preguntarnos si pueden sufrir. Necesitamos extender el derecho de no ser tratados como propiedad a todos los animales no humanos que son capaces de sentir sin tomar en cuenta otras de sus características mentales.
A la luz de esta filosofía podemos atender otros cuestionamientos. Por caso, podemos preguntarnos si hay diferencia entre un ratón y un delfín. Y si debemos otorgarle un trato diferencial o adjudicarles distintos derechos. Ante esto Francione cree que debemos evitar crear nuevas jerarquías en las cuales algunos animales sean tratados mejor porque son más parecidos a nosotros. En resumen es bueno que los simios tengan derechos pero es mejor todavía que todos los animales sintientes los tengan. Por supuesto que reconocemos que un pez es distinto de un chimpancé, pero ambos poseen intereses en común y deben respetarse como seres sintientes y tratarse de la misma forma en cuanto a los mismos: el pez no debe estar en nuestro plato y el chimpancé no debe estar en un laboratorio.
En resumen, si reconociéramos que todos los seres sintientes tienen el derecho básico de no ser tratados como propiedad y que tenemos el deber moral de respetarlos entonces dejaríamos de traer a la existencia animales para nuestro propio usufructo. Buscaríamos abolir totalmente la esclavitud y no regularla haciendo que las jaulas sean un poco más grandes.
Esta es la esencia de la postura abolicionista.
Fuente: revista El Vegetariano
Dra. Marcela Capobianco, directora y fundadora de la filial de la Unión Vegana Argentina Bahía Blanca , conferencista, docente de la Universidad Nacional del Sur y activista incondicional por la defensa de los derechos de los animales, miembro permanente del staff profesional de la UVA.
UVA Unión Vegana Argentina